Cuatro euros

Publicado: diciembre 18, 2010 en Pobreza
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Viñeta de J. Kalvedillo

Por un poco menos de lo que cuesta una cajetilla de cigarrillos, se pueden salvar vidas en África. Son las grandezas de la limosna. Por solo cuatro euros, a través de la ONG Delwende, el concierto benéfico que anualmente acoge la capilla San Pablo del Instituto Lluis Vives de Valencia contribuirá a prevenir el sida en los países pobres. La limosna posee, como el voto electoral, la virtud de no ser nada individualmente y serlo todo colectivamente. Es un instrumento de cambio social, un pequeño donativo personal que, compartido por cientos de personas, puede convertirse en un revulsivo contra la pobreza, el hambre y las desigualdades.

La música como excusa para salvar el mundo. Canto liberador de las tiranías, potencial creativo, plataforma artística para reunir solidaridad colectiva. Cada sonido, cada nota musical interpretada por los intérpretes participantes retumbará como un estruendo en la otra parte del Mediterráneo y permitirá la creación de un hospital o el bienestar de un enfermo de VIH. Los cuatro euros son la mecha que puede hacer eso posible, el mecanismo que activa un proceso irreversible, sin vuelta atrás. Cuatro euros por caridad, como lucha, como honesta manera de contribuir a nuestra salvación eterna.

¿Salvación eterna? No debiera ser esa la intención de quien da limosna. Pero lo cierto es que, tradicionalmente, así ha sido considerada. Fervientes devotos amantes de las donaciones caritativas que, en la práctica, no predican con el ejemplo. Religiosos castizos que aportan cuatro euros para más tarde despreocuparse, habiendo conseguido el objetivo de sentirse bien consigo mismo. Ganada una plaza de lujo en la otra vida, en el paraíso divino, el objetivo queda cumplido. De nada sirve una aportación de cuatro euros si su beneficiario ostenta una vida de lujos y caprichos renunciables por el común de los mortales. Buena parte del montante que conforman las riquezas occidentales se basa en la negación económica de los países pobres, en su expolio forzoso y continuo y en el incumplimiento de la promesa retórica de que puedan desarrollarse libremente. Unos no serían tan ricos si otros no fueran tan pobres: causa-efecto.

La negación de ese hecho constituye, sin embargo, la peor de las certezas: el mundo está lleno de hipócritas de rostro honrado. La solidaridad no es eso. La solidaridad supone una implicación máxima, mayor conforme aumentan las posibilidades del individuo. Cooperar es trasladarse al lugar de los hechos, mostrando una ayuda totalmente despreocupada, con las propias manos. Ayudar significa zambullirse de lleno en las letrinas de la marginación y la pobreza, tender un puente de enlace que contribuya a construir verdaderas alternativas. La cooperación debe ser continua, no puntual, debe rechazar ese algo a cambio, ese “así me sentiré bien”. La limosna es, al fin y al cabo, pan para hoy y hambre para mañana. Un quiero y no puedo, un incentivo hoy, desincentivado mañana. De nada sirve construir hospitales si no hay suficientes manos para mantenerlos en pie. De nada sirve el dinero en los países pobres si no existe una colaboración voluntaria explícita y sin condiciones.

Aún así, la celebración de un concierto benéfico en la capital del lujo, la corrupción y la Fórmula 1, constituye no sólo una oportunidad de redimirse, sino también la certeza de que incluso en el núcleo de la inmundicia humana puede existir una vía para visibilizar a los invisibles. En ese sentido, cuatro euros lo pueden ser todo. La limosna no es la solución, pero es una solución. Un camino incompleto, pero camino, al fin y al cabo. Toda piedra hace pared, todo paso adelante ayuda a avanzar. Toda ayuda es poca, pero es mucha, y podría aportar ese grano de arena, esa punta de lanza, ese último esfuerzo que haga renacer a un ser humano. Y salvar una vida puede parecer poco, pero es mucho. Hay que ser conscientes de ello.

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Comienza la mudanza

Publicado: diciembre 17, 2010 en Uncategorized

Encorsetado por el limitado formato que ofrecía blogger, he decidido mudar mi humilde blog a este nuevo servidor. La intención es conseguir una mayor diversificación de los contenidos y continuar así -y de forma ampliada- con mi afán por publicar opiniones diferentes a las que suelen circular por la red. Abro esto como un canal de expresión, que necesita de retroalimentación -asunto esencial para que realmente se produzca la comunicación-. El objetivo: abordar temas de actualidad tanto de índole internacional como asuntillos nacionales e incluso comarcales. A ver si la experiencia resulte gratificante.

Hello world!

Publicado: diciembre 17, 2010 en Uncategorized

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